viernes, 17 de noviembre de 2017

¿MATERNIDAD SOBREVALORADA?



Si, la maternidad se ha de sobrevalorar…

Ya sé que esta afirmación echará para atrás a una gran mayoría de las mujeres que me rodean, supongo que es cuestión de gustos o de maneras de vivir; pero en la mía propia, esta aseveración ha sido fruto de un diálogo interno (de mí conmigo misma) que ha durado, la friolera, de tres años (con sus días, sus noches y lo que queda entre medias de los dos).

Yo, María Serrano, fui la primera en gritar a los cuatro vientos:
-       ¡Señores, señoras, la maternidad está sobrevalorada! –
… pero, todo era demasiado reciente, demasiado nuevo y; si, admitámoslo, demasiado duro (en mi experiencia vital, lo más duro que había vivido hasta el momento).

SER MADRE DE DOS NIÑOS ME DESBORDÓ.

De este estado de estrés nació un sentimiento de desengaño, en el cual culpar al entorno por no avisarme de lo que me esperaba, era la excusa más a mano que poseía para aferrar esta sensación a algo legible o, por lo menos, familiar. Afirmar que la maternidad no era LA MARAVILLA, de la que se hablaba en todos los círculos, ámbitos, sectores y generaciones que conocía; se convirtió en mi credo repetitivo, en el mantra que me acompañaba mientras cambiaba pañales, no dormía, no me duchaba y sentía que había perdido MI VIDA (la de antes).
Hablaba con madres que no sentían como yo y me sentía una rana en el desierto. Poco a poco, descubrí a más mujeres que vivían la maternidad tal cual la vivía yo y, lo mejor de todo, fue establecer relación con madres de mellizos que había superado los tres años de vida de sus hijos. Ahí comenzó la redención.

Del impasse de este tiempo de mi experiencia vital en la maternidad hablaré otro día, porque el motivo de mi post de hoy es admitir que si, que la maternidad se sobrevalora con razón.

Tres años después de conocer a Iván y Mario, no quiero volver a mi vida anterior; de echo, no la concibo, no la entiendo como tal, a veces, hasta la olvido.  Me he dado cuenta de que YO (junto a mi compañero) decidí que estos dos seres humanos llegaran aquí a través de mi cuerpo y que, esa decisión, mutó mi vida; la transformó y ¡claro que perdí mi vida! la que dedicaba en exclusiva a mi; es mi obligación perderla, hay dos niños que la necesitan, porque mi tiempo ya no tiene sentido si no es para ellos.

Quiero contarles a las madres venideras que, en mi concepto vital, los tres primeros años de vida de nuestros hijos hacen que se pierda la vida anterior, pero que ha de ser así ¿por qué no? Nos NECESITAN al cien por cien, queridas madres y queridos padres: ESTO ES ASÍ. Hay muchas familias que por cuestiones laborales han de delegar el cuidado de sus hijos a terceros (incluidos abuelos) y ¡joder! me parece la jugarreta más enorme que te puede hacer la vida: NUESTROS HIJOS QUIEREN ESTAR CON NOSOTROS; pero si para cubrir sus necesidades vitales hay que despegarse, pues se hace ¡sin más! pero, si no es así, si podemos contar con la alternativa de abandonar trabajos ¡joder, hagámoslo! es un regalo infinito, sin valor, sin etiqueta, sin caducidad, eterno…

Estos seres humanos que traemos con nosotros son tan ENORMES que han de sobrevalorarse, ha de considerarse la maternidad/paternidad como lo que es: LO MÁS IMPORTANTE QUE VA A SUCEDERTE EN LA VIDA.

Si haces llegar a seres humanos indefensos a este mundo precioso, sé consecuente y disfrútalo, vivir bailando al lado de ellos es tan eterno, tan ilimitado, tan inagotable… que no se puede explicar con palabras…

MI MATERNIDAD NO ESTÁ SOBREVALORADA, es más, considero que mi capacidad humana hace, muy a mi pesar, que la INFRAVALORE desmerecidamente.


¡Os amo hijos míos! y mi tiempo es lo más valioso que os puedo regalar, porque el amor no es una opción, eso… ya va de serie.

domingo, 29 de octubre de 2017

EL AMOR NO ESTÁ FUERA







Y, por fin, se me reveló la gran noticia:
“El amor es dentro de ti”.
Abandoné a “la buscadora” y
me convertí en “ la aceptadora”.

El exterior se convierte así,
en lo que yo quiero vivir;
en las partes de mi que concilio
y me dejo ver:
EN LO QUE DESEO.

Permitiéndome la nostalgia y el desencuentro,
las astucias de la bien querida o
los encabalgamientos del amor vampírico.

A través de mi,
me enamoro de mis hijos y dilucido sentir
que son ellos los que me hacen EXISTIR.

Elijo el tono hierático para mirarte,
porque ya no me ves y, eso amigo,
es lo más real que hemos compartido…
sin dudas y sin aspavientos.
Adoctrínome a diario en la expectación,
en la estancia,
en la capacidad de no permitir las sombras:
ese es MI PODER.

Y, por todo ello,
hago alegato de capacidad y de condición;
de renuncia y transformación.

No concibo vivir sin serme fiel,
porque después recreo todo lo demás
y quien quiera darme,
me da.
El fundamento de ayer que me recordó que
en la obsesión está la carencia de la vida,
en el miedo está el horror
y en ponerte los cuernos a ti mismo,
mirando a los demás antes que a ti,
todos los infiernos concentrados en uno.

Querida yo:
Te perdono.




lunes, 23 de octubre de 2017

LIBRES Y LOCOS



Naced libres,
libres y locos.

No os planteéis para qué sirve nada
y
haced,
ejecutad el movimiento interno
sonreid.

Que nadie os marque el ritmo,
ni siquiera yo.
Vuestro movimiento es vuestro,
de nadie más.

Naced y renaced la veces que os haga falta,
nunca es tarde para nada.

Vivid libres y locos.

Vivid, 
hijos de mi vientre...
vivid.